Koordinaten 614

Hochgeladen 5. Januar 2014

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48,0 km

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bei Villamor de la Ladre, Castilla y León (España)

Ruta para bicicleta de montaña que alterna caminos y carretera, con un tramo por una carretera bastante transitada ocasionalmente. El recorrido pasa por varios pueblos y por Miranda, una localidad turística en el lado portugués de la frontera. Recorrido moderado por tener que bajar y subir dos veces el cañón de los Arribes del Duero y por el mal estado del trazado de la antigua calzada romana al descender hacia el cañón desde el fuerte de Torregamones.

El recorrido se inicia en Villamor de la Ladre, pueblo en el que merece la pena ver su iglesia románica, la espadaña con tres ojos, el arco de medio punto de su puerta, frescos góticos, alguna escultura medieval o un retablo en madera del purgatorio. También su ermita del siglo XIX con camerino y una virgen medieval, la fuente de origen romano o su arquitectura tradicional.

El camino de Monumenta a Villamor es sencillo, de tierra, en buen estado y solo se embarra tras lluvias constantes. Apenas tiene pendiente. Se inicia entre encinas y cortinas (fincas rodeadas por un muro de piedra granítica típicas de Sayago) hasta cruzar un arroyo tras el que empieza una zona de pradera y bosque Mediterráneo con manchas de monte bajo, se vuelve a entrar entre encinas y muros de piedra hasta bajar al valle en el que está Monumenta.

La iglesia de Monumenta, renacentista, del siglo XVI-XVII es lo más interesante del pueblo, está en su parte más alta, con varios cruceros alrededor y un entorno bien cuidado con jardines, una fuente restaurada, el frontón... Un sendero tras la iglesia lleva a la cercana colina de Santa Ana tras pasar junto a unos palomares. La colina está cubierta por viñedos, algo poco usual en el interior de la comarca. Desde la colina hay amplias vistas sobre la comarca de Sayago y se extienden hasta las montañas sanabresas y el interior de Portugal. Junto a las antiguas escuelas hay una fuente de palanca restaurada.

El camino entre Monumenta y Gamones es sencillo. Se inicia con una breve cuesta arriba entre muros de piedra y encinas, hay que tener precaución en un par de cruces pero el recorrido en general es evidente. Se atraviesa una zona rasa y alta con vistas abiertas hacia Portugal y desciende entre cultivos hasta adentrarse en Gamones por las eras. Hay un tramo breve de carretera hasta la iglesia.

En Gamones lo más interesante es su iglesia renacentista, una obra más antigua, románica probablemente, pero muy reformada. Tiene un camerino similar al de la ermita de Villamor. Por Gamones pasa la senda del Duero que viene desde Torregamones y va hacia Badilla. El sendero está balizado así que no tiene dificultad. Es un camino de tierra entre encinares y campos hasta alcanzar la zona más alta junto a un alojamiento rural. Hay que tener precaución porque el camino cruza la carretera que une Zamora con Portugal y los coches pueden ir muy rápido. Tras cruzarla se llega en pocos minutos a Torregamones.

Torregamones tiene una iglesia renacentista bastante similar a la de Gamones, pero de mayor tamaño. Cerca de la plaza está la ermita, muy sencilla, con una pequeña escultura de su titular bajo el campanario y unas curiosas cruces de madera en su entrada. Hay varios cruceros en el pueblo. Se puede comprar alimentos y bebida en sus tiendas o comer algo en el bar de la plaza (recomendable) y otros del pueblo.

En Torregamones confluyen la senda del Duero, que recorre las orillas de ese río, y la calzada Mirandesa, una antigua calzada romana que unía Zamora con Miranda. Además de dos rutas locales, la de los chiviteros y la del fuerte. Así que está perfectamente balizada. Tras cruzar el pueblo entero se inicia un camino de tierra, principalmente descendente y a unos 4 km de la localidad se llega al punto en el que se desvían los caminos. Merece la pena seguir la senda del Duero hasta las chiviteras, antiguas cabañas diminutas de piedra y escobas para proteger a los corderos de los lobos y que recuerdan a poblados neolíticos.

En cualquier caso para llegar a Miranda hay que seguir la calzada Mirandesa, que queda hacia la izquierda de la tura traída desde Torregamones. El camino se va estrechando y gana pendiente a medida que se aproxima al borde del cañón, poco después de verse el río Duero bajo grandes paredones de piedra (hasta 200 metros de altura en la zona) se llega a un llano entre dos precipicios. Allí el camino se parte en dos. Vale la pena seguir el de la derecha hasta el fuerte, se asciende con pendiente ligera hasta una colina situada frente a Miranda de Duero.

Es un fuerte triangular del siglo XVIII construido para vigilar los movimientos portugueses, ocupa una llanura sobre el cerro rodeada por tres lados por el cañón del Duero, tan profundo en esta zona que no alcanza a verse. La zona está cubierta de monte bajo y rocas de granito. Las vistas se abren a toda la ciudad de Miranda desde la catedral o el castillo hasta la parte moderna y a los campos que rodean el cañón en ambas orillas hasta muchos kilómetros de distancia. Ha sido restaurado recientemente.

El camino de vuelta al pequeño llano es el mismo. En el llano se encuentran restos en ruinas de chiviteras, de viviendas de carabineros que protegían la frontera hasta el siglo XX, cuando en su tercio final se abrió la carretera a Miranda sobre un embalse. El camino baja hacia la frontera siguiendo la antigua calzada romana, hay varias curvas en herradura y la pendiente se acentua hacia el final, donde hay que tener precaución porque el camino termina con mucha verticalidad sobre la carretera, casi es un barranco imposible para una bici. Hay un senderillo alternativo que sale hacia la derecha, hacia la antigua aduana, por si acaso es mejor apearse en el tramo final, tras una sucesión de curvas en herradura.

Desde la aduana se ve el cañón siguiendo su recorrido tras el recodo en el que amarraba la barca que se usó para cruzar durante siglos. Miranda queda sobre los riscos. Nada más cruzar la presa, con precaución por su estrechez, se llega al embarcadero, un lugar desde el que sale un barco turístico que recorre el fondo del cañón y donde hay una empresa de recorridos en canoa.

La subida es fuerte, con un par de curvas en herradura y hay que tener precaución con el tráfico. La parte más alta tiene un paseo paralelo si se quiere evitar el tráfico. Se llega a la ciudad por una glorieta que la divide. A la derecha la parte moderna y comercial, a la izquierda la antigua. En la parte moderna están los comercios textiles que han llevado prosperidad a Miranda gracias a los visitantes españoles que acudían por sus bajos precios, hoy el sector hostelero tiene casi tanto peso como el comercial. En esa zona hay restaurantes de todo tipo, desde pizzería o kebab hasta restaurantes más elaborados. Existe un mirador con imponentes vistas al cañón y a la orilla española, los verticales cantiles de la Peña del Dos o el fuerte y tomar un café viendo el paisaje.

La parte antigua está rodeada por las murallas en casi todo su recorrido, se conservan las ruinas del castillo, varios templos, las calles medievales, algún palacio y comercios. La puerta norte de la muralla con dos torreones es la más interesante, se accede desde la plaza mayor y tiene las casas más antiguas. Desde la catedral y su muralla hay amplias vistas al cañón y la orilla española. La catedral tiene bonitos retablos, capillas y un curioso niño diminuto con trajes de quita y pon, el menino da cartolinha.

Tras las ruinas del claustro hay una zona de jardines en la que tomar algo entre las murallas, cerca de un antiguo convento. Una ciudad agradable. El camino de vuelta baja por la carretera, hay que tener precaución con el tráfico y las curvas, muy cerradas en la bajada, donde se coje mucha velocidad. También al cruzar el embalse por la estrechez y al subir la carretera por el lado español. La pendiente no es muy dura pero sí constante, varias curvas cerradas entre los paredones del cañón y los bosques hasta alcanzar la parte alta del cañón. Tras un kilómetro de recta en falso llano, con ligera pendiente, se gira a la derecha hacia Badilla.

Badilla tiene una iglesia románica junto a un arroyo que conserva varios molinos en perfecto funcionamiento. Es un pueblo tendido en una ladera, el camino subre entre las casas, junto a las escuelas o una sencilla cruz de madera que adorna una de sus calles desde antaño. En la parte alta se gira a la izquierda por la carretera que une Badilla con Argañín. La carretera asciende entre cultivos, encinas y muros de piedra hasta alcanzar la llanura superior. Una rasa cubierta de monte bajo y prados que se extiende hasta Argañín.

La carretera llega a un cruce con otra tras las primeras casas del pueblo. Se gira a la derecha y se pasa junto a la vieja fuente romana antes de adentrarse hacia el centro del pueblo. Allí una elegante iglesia renacentista preside una plaza adornada con un crucero y una morera enorme.

Se vuelve a la carretera y se sigue en la misma dirección, serpentea por un valle en su ascenso hacia Tudera, pueblo que está muy cercano. Se sigue hasta la ermita de Santa Bárbara, grande y neoclásica, con una gran morera y una plaza en la que hay una fuente de palanca. Se vuelven unos metros por la carretera para llegar a la calle que baja hacia la iglesia. Pasa sobre el puente romano que vale la pena ver por su sencillez y alcanza la iglesia romanica, bastante más pequeña y apartada que la ermita. Junto a ella una montaña piramidal de roca tiene en su cima la diminuta ermita de san Cosme y san Damián, con amplias vistas hacia el valle de Tudera, con Torregamones en el horizonte y los bosques de encina alrededor.

El camino, de nuevo de tierra, sigue la orilla del arroyo y pasa junto al refugio prehistórico de la Cueva de la mora y tras cruzarlo asciende con fuerza hasta adentrarse en los cultivos y el pueblo de Villamor, donde merece la pena ver la fuente romana, la ermita o el crucero junto a la iglesia románica antes de llegar al punto de inicio.
Cuidado al cruzar la carretera por la velocidad de los coches.

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