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bei Alcaide, Andalucía (España)

Ruta efectuada el 20/04/2014
CÓMO LLEGAR: Por la Autovía E-15 hasta Murcia, salida nº 138 ALCANTARILLA/ALMERÍA/GRANADA. Continuar hasta Lorca, salida nº 595, LORCA/CARAVACA, seguir por la C-3211 dirección Caravaca durante unos 14 km para salir por la derecha en dirección Zarcilla de Ramos por la C-14, cruzar el pueblo y seguir por la pista asfaltada al Pantano de Valdeinfierno y Casa Forestal Iglesias. Aparcar después de cruzar la presa.
ITINERARIO: PANTANO / CASA IGLESIAS / ÁREA RECREATIVA / MIRADOR DE LA CULEBRINA / COLLADO DE LA CARRASCA, RUTA 1 / CRUCE DE BAJADA / CASA CHIRIPA / OJOS DEL LUCHENA / CAÑÓN DEL RÍO LUCHENA / ESCALERAS DE LA PRESA / PANTANO.
COMPONENTES: VICENTE, SUSI Y CAROL.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA EN RUTA: SI. (Nacimiento del río Luchena)
DISTANCIA: 16,8 KM.
TIEMPO: 04:35 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 1.018 M. (Collado de la Carrasca)
ALTURA MÍNIMA: 519 M. (Ojos del Luchena)
DESNIVEL POSITIVO: 657 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 665 M.
DIFICULTAD: MODERADA.
LA RUTA: Tercera ruta de esta semana en la región murciana, esta vez por las Tierras Altas de Lorca, en el conjunto montañoso del Gigante-Pericay, desde el Pantano de Valdeinfierno, lindando con el Parque Natural de Sierra María-Los Vélez. Llegaremos hasta los Ojos del río Luchena y recorreremos todo su cañón hasta la presa del pantano.
Iniciamos por la izquierda, por una empinada senda junto a un cartel que dice Casa Iglesias. Hace varios lazos y el desnivel se apacigua, pero sigue subiendo, pasamos por una zona con barandas de madera y entre los pinos vemos los cortes rectilíneos y escalonados de una cantera de mármol.
Los lazos se alargan recorriendo la ladera de la sierra entre el bosque de pinos. Tomamos algún cruce y cambiamos de senda siguiendo el Track hasta coronar la loma. Un pequeño campo de deportes nos indica la proximidad del Albergue Rural Casa Iglesias, que tenemos un poco más a la derecha.
En el cruce de pistas, seguimos la que indica un viejo cartel de madera, que dice “rutas río Luchena” y es la única que tiene un poco de pendiente ascendente. Dejamos atrás el Área Recreativa de la Culebrina, bien equipada con mesas, bancos de piedra y accesorios de parque infantil para niños.
Llegamos a otra bifurcación de pistas profusamente señalizada con un murete de piedra, diversos carteles y paletas informativas. Tenemos que seguir por la izquierda, en dirección al Mirador de la Culebrina. Hace un día precioso, con un poco de aire que mitigará el calor más tarde.
La magnífica pista de tierra nos continúa elevando y bordeando el Cerro de los Machos entre altos pinos de gran porte. Tomamos altura con facilidad y vemos a nuestros pies, dentro de la gran masa de pinos reforestada, el Albergue Casa Iglesias.
Mirador de la Culebrina, privilegiado balcón desde el que observamos la cara sur de la Sierra de María y en el otro lado la superficie del Pantano de Valdeinfierno totalmente seca al estar hoy en desuso, apenas recoge aportes de los ríos Caramel y Alcaide.
Continuamos hasta llegar al Collado de la Carrasca (1.018 m.) nuestra cota más elevada de hoy, entre el Cerro de los Machos (1.204 m.) y La Molata (1.085 m.). Continuamos por la izquierda, por la indicación de un cartel de madera “Ruta I Río Luchena”.
A partir de este punto el amplio y cómodo camino comienza a descender paralelo al Barranco de los Machos, haciendo sinuosas curvas y revueltas. Las agrestes paredes de barranco son impresionantes y en algunos momentos podemos atisbar en el fondo seco de su cauce la Casa la Chiripa.
Desde el collado todo este tramo está marcado con las franjas blancas y amarillas de PR, ellas nos indicarán más adelante una bajada por la izquierda, por un camino de tierra más estrecho que pasa junto a una caseta derruida de una antigua explotación minera.
Seguimos descendiendo por la izquierda de la caseta y el camino se va estrechando poco a poco hasta convertirse en senda que serpentea entre los pinos y abundante vegetación de matorral bajo, terminando en el Barranco de los Machos junto a la Casa de la Chiripa.
La Casa Albergue de la Chiripa está situada en un lugar estratégico del barranco con hermoso pino en su porchada, con una enorme y heráldica flor de lis metálica rodeada por un círculo de alambre en uno de sus lados. Alguna gente suele almorzar a la sombra del pino, pero nosotros llegaremos hasta el nacimiento.
Por la derecha bajamos hasta el lecho del río donde hay restos de una antigua presa destrozada por algún embate turbulento de las aguas. Un sendero entre pinos y arbustos en unos quinientos metros nos deja en el nacimiento del río Luchena.
Los Ojos del Río Luchena, nacen en el acuífero Pericay-Luchena, unos kilómetros más debajo de la presa de Valdeinfierno, donde termina el tortuoso barranco que hizo posible su construcción. Por la acequia mana caudaloso y cristalino; un estudio cifra su caudal en 340 litros por segundo, o sea, 10,72 hectómetros cúbicos anuales.
Forma un pequeño remanso de poca profundidad cuyas cristalinas y transparentes aguas toman el color verde-azulado de las arenas y piedrecitas del fondo dando una sensación de pureza. La vegetación es de humedal, con carrizo, mimbre y otras plantas acuíferas.
Hay un matrimonio con un hijo que han iniciado el cañón desde la presa y ahora volverán por el mismo sitio. Han visto el vuelo de algún buitre, pero ningún muflón; quizás sea época de nidificación y estén incubando sus huevos, y los muflones y arruí son muy sigilosos y se esconden a la sombra de la vegetación. Tomamos nuestro almuerzo oyendo el fluir del agua cantarina.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta situarnos dentro del barranco a la altura de la Casa de la Chiripa que dejamos a nuestra izquierda y comenzamos a adentrarnos en el Cañón del Río Luchena que a pesar de no llevar agua, el escenario es espectacular. Llaman la atención los pinos que brotan de las paredes de roca.
El sendero que transcurre por el interior de esta garganta no está marcado ni señalado pero es casi completamente llano y fácil de seguir. Hay abundante vegetación y algunos pinos en el cauce. Poco a poco las paredes se van cerrando y comenzamos a disfrutar de sus contornos erosionados.
Vamos pendientes a las alturas en cada recodo, escrutando e intentado descubrir la presencia de algún arruí o el vuelo pausado de los buitres, nuestra marcha es silenciosa y el matrimonio con su hijo van delante a unos trescientos metros de distancia.
En las retorcidas revueltas del cauce del desfiladero, las paredes se cierran y cuando volvemos a tener perspectiva todo ha cambiando, el color de las rocas, su altitud, la visión de los riscos o grandes peñascos que obstruyen el paso haciéndolo más entretenido.
Y por fin, en todo lo alto del cielo, una pareja de buitres planea sobre unos escarpados farallones, pero desaparecen de nuestra limitada visión desde el cauce del cañón. En esta zona las paredes superan fácilmente los cien metros de altura.
Entramos en un tramo donde enormes rocas desprendidas alteran nuestra marcha, subiendo y bajando para salvarlas o esquivarlas por los lados. Más tarde, el tronco de un gran pino cruza la rambla de parte a parte. Logramos ver otro buitre posándose en los picachos.
Poco a poco el lecho del cañón se va enchanchando, las paredes pierden algo de altura y las curvas son más amplias. Se intuye que nos estamos acercando a la presa. Unos recodos después de más de cuatro kilómetros de grandioso recorrido, ya tenemos a la vista sobre las paredes algunas de las edificaciones del pantano.
Situada sobre el curso del río Luchena, se halla la Presa de Valdeinfierno, grandioso ejemplar de construcción hidráulica que, aunque hoy está en desuso, se conserva íntegra. Comienza su construcción en 1785. Terminada la primera fase en 1806, aún en 1892 se añaden 15 metros más, siendo hasta ese momento empleada como presa, ya que carecía de compuertas de fondo, éstas no se instalaron hasta 1953. La gran riada de 1973 demostró la validez del embalse, ya que el agua quedó a tan solo 40 centímetros del borde de la presa, aguantando perfectamente la tremenda avenida de agua.
Tras superar un menudo montículo de tierra, accedemos a una pequeña escalinata que nos dará paso a una fina y larga pasarela que cruza el caudal seco del río. Después de rebasar la pasarela, nos queda por delante el ascenso de más de 250 peldaños hasta llegar a la parte alta de la presa, para tener que saltar por la baranda de seguridad o la puerta de entrada a las escaleras que siempre está cerrada.
Desde la carretera de la presa observamos el cauce del pantano seco, apenas un residuo de agua pegado a la pared, el poco aporte que tiene actualmente lo recoge de los caudales de río Caramel y del Alcaide, así como de alguna rambla o barranco.
Camino del aparcamiento, tenemos la última vista a la cantera cercana. Ha sido una excursión preciosa, con hermosos parajes de pinar, los Ojos del Luchena, y el asombroso recorrido del Cañón del Río Luchena, bajo la buitrera del Cerro de los Machos. Lástima que hoy apenas hemos podido divisarlos.

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