• Foto von Ruta de los molinos de Acequias y Nigüelas- Paseo de la Pavilla
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Schwierigkeitsgrad   Leicht

Zeit  2 Stunden 24 Minuten

Koordinaten 766

Hochgeladen 6. Januar 2014

Aufgezeichnet Januar 2014

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1.040 m
919 m
0
1,8
3,6
7,28 km

angezeigt 1351 Mal, heruntergeladen 26 Mal

bei Acequias, Andalucía (España)

La ruta comienza en Acequias que es una pedanía perteneciente al municipio de Lecrín. Está situada en la parte oriental de la comarca del Valle de Lecrín.

Es el más elevado de los siete núcleos que componen el municipio, y está enmarcado entre el cauce del río Torrente, el barranco del Pleito y el cerro Gordo.

Se le conoce desde el siglo XV con el topónimo árabe Al-Saqiya, que significa "Alquería de la Acequia".

Por su posición elevada fue elegida por el Marqués de Mondéjar ,enviado por Don Juan de Austria, que convirtió Acequias en un campamento y presidio militar con intención de proteger a Órgiva del continuo acoso que padecía durante la Rebelión de los moriscos.
Existen diversas casas señoriales, como la de la familia de Doña María de Blanes, que en la actualidad ha sido restaurada a estilo inglés.

Acequias fue un municipio independiente hasta 1967, año en el que se fusionó con Chite, Mondújar, Murchas y Talará para conformar el municipio de Lecrín, al que se uniría seis años más tarde Béznar.

Aunque fue perdiendo bastantes habitantes en la segunda mitad del siglo XX, actualmente se está recuperando gracias a la repoblación procedente del centro-norte de Europa, fundamentalmente ingleses.

Como su nombre indica, este pueblo posee una enorme cantidad de agua, que procede del deshielo de Sierra Nevada.

Ascenderemos por la calle Real de este pequeño pueblo pasando por la iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción ó de San Antón. Se trata del monumento religioso más destacado, desde el punto de vista histórico-artístico. Declarado BIC( Bien de Interés cultural por la Junta de Andalucía en 2004).

Este edificio representa la arquitectura mudéjar granadina del siglo XVI, levantada por el arquitecto Alonso Vico, maestro mayor de obras de la catedral de Granada. Se trata de un centro renacentista de una sola nave de gran sobriedad y sin capilla mayor indiferenciada, con torre de dos cuerpos, rematada por una veleta de hierro forjado.
Al final de la población tomamos un carril asfaltado, coincidente con el recorrido del GR 7, que nos conducirá, entre pequeñas y cuidadas huertas, hasta El Molino del Sevillano.
Este, forma parte de un extenso sistema hidráulico. El molino es del tipo de cubo habiendo sido utilizado para la molturación de harina. En la proximidad se ubican sobre la misma acequia otros dos molinos también de cubo, uno para la elaboración de aceite y otro harinero, del cual sólo quedan los cárcavos y parte del empiedro en la sala de molienda. La estructura originaria que se aprecia está constituida por un inmueble de dos plantas con patio interior de acceso y un postizo añadido posteriormente. Sobre los cárcavos se ubica la sala de molienda, formada por dos empiedros. A la izquierda de la sala de molienda se ubica otra dependencia con restos de un horno de pan así como la escalera de acceso a la planta primera, dividida en tres estancias sucesivas, una de ellas con chimenea y apertura al exterior a la altura del estribo de la cubierta mediante un voladizo que servía para el control del nivel de aguas en el interior de los dos cubos existentes.

Después de la visita gratuita al Molino del Sevillano seguiremos la ruta por la ladera derecha del Río Torrente; llaneando a una considerable altura sobre este. En la otra ladera vemos como Nigüelas se asoma al barranco del rio con casas casi colgadas como las de Cuenca. Al fondo la gran Falla de Nigüelas.


El camino empieza a descender bruscamente buscando el cauce del Río Torrente; una vez en el tomaremos un carril arenoso que nos conduce rio arriba por su margen derecha hasta llegar a un grupo de grandes cortijos de curiosas formas, hemos llegado a las inmediaciones de Molino Alto. Para llegar a este hay que cruzar el río por unas piedras. Es la frontera entre la gran depresión de Dúrcal y Padul con el corazón del valle de Lecrín y la encrucijada de caminos que ascienden hacia la Alpujarra.

Tomaremos la Ruta de la acequia de la Pavilla. La acequia de la Pavilla discurre hacia Nigüelas ‘colgada’ de los tajos calizos que encauzan el río Torrente.

Está suspendida en el vacío, horadada en la piedra caliza desde que estas tierras formaban el Reino de Granada y los nazaríes cultivaban las huertas aterrazadas de las estribaciones de Sierra Nevada. La acequia que recoge el agua del deshielo para conducirla hacia los aljibes de las localidades del Nigüelas, Dúrcal, Acequias y Mondújar, está cargada de historia y vuelve a convertirse en centro de atención de los habitantes de la comarca. Al sureste del núcleo urbano de Nigüelas, el río Torrente baja desde la sierra entre cañones y cortados. Una centenaria captación recoge parte del caudal para conducirlo hacia la red de acequias. En el paraje conocido como el pago de los Cahorros, una pequeña obra maestra de ingeniería hidráulica, que se mantiene casi igual que cuando fue construida, hace más de cinco siglos, realiza la distribución en dos canales, uno que se dirige hacia Nigüelas, y otro que cruza el río para discurrir hacia Acequias, en dirección sur. Es el punto donde se inicia la acequia de la Pavilla.

Merece la pena disfrutar de un recorrido junto a este curso de agua, entre la vegetación especial de un hábitat húmedo, y adentrarse en el desfiladero por el que discurre la acequia y que, desde hace unos años, dispone de una estructura de pasarelas que lo han convertido en un atractivo y misterioso sendero.

Se le conoce como el desfiladero de los enamorados y a la acequia como La Pavilla, debido a que el sendero, las antiguas veredas, eran utilizadas por los jóvenes para ‘pelar la pava’.

La acequia tiene un recorrido de solo 1,5 kilómetros desde el distribuidor hasta su aljibe en el pueblo.

El camino es llano e incluso un poco descendente para facilitar el discurrir natural del agua, pero la acequia está construida a modo de terraza en el lateral de un gran cortado, de un tajo que hay que recorrer a la vez que se mantiene altura. Y eso solo se puede hacer gracias a una larga pasarela que a modo de balconada discurre a lo largo del cortado. Una pasarela que, en algunos puntos, tiene el pavimento de rejilla de acero sustentado por traviesas ancladas en la pared caliza, para salvar una caída de más de una veintena de metros sobre los huertos aterrazados de la ribera del Torrente.

Aunque esta estructura se encuentra generalmente en buen estado hay que recorrerla con precaución, y en algunos puntos ayudarse con cables de acero sujetos a la pared rocosa a modo de pasamanos para evitar accidentes. La acequia continúa su camino hacia el pueblo e incluso atraviesa un gran corte en la roca realizado expresamente para dejar paso al agua. Un paso entre rocas que comparte con el sendero. Hay que caminar sobre una rejilla metálica. Bajo ella se ve pasar el agua.

En menos de media hora, las primeras casas de Nigüelas se hacen visibles. La acequia se interna bajo el pavimento tras una nueva derivación que la llevará hasta el aljibe situado en el centro del pueblo.

La acequia, a pesar de estar encauzada con hormigón se ha naturalizado y ha dejado crecer típicas especies de ribera, mimbres, retamas y especies ruderales (de caminos), e incluso alguna orquídea ibérica, que aprovecha la humedad del terreno, y sobre todo, plantas rupícolas, especies adaptadas a rocas áridas y que pueden crecer en cortados y desfiladeros, plantas de tallos cortos y flores muy llamativas para atraer a los insectos. Y en todo el recorrido, junto a la acequia, jilgueros, y sobre las rocas vuelan los cernícalos.

Al llegar a Nigüelas, nos sorprenden un conjunto de casas cuevas, de las cuales algunas aun estaban habitadas; otras están en ruinas.

Nigüelas de origen árabe y dentro del Parque Natural de Sierra Nevada, este municipio netamente agrícola tiene lugares a 3.300 metros de altitud, como el Cerro del caballo, junto a espacios llanos de vientos atemperados donde prosperan los cultivos mediterráneos.

Su nombre deriva de Niwalas y formó parte durante la dominación islámica de la tahá de Padul, constituyendo uno de los barrios que delimitaban el Valle de Lecrín y la Puerta Occidental de la Sierra. Tras la reconquista mantuvo su peculiar carácter agrícola.

Seguiremos por la Calle del Partidor donde se encuentra el Partidor de las aguas con su cruz de piedra del siglo XVI sobre una estructura abovedada, divide el agua de la Acequia Real de más de 2 kilómetros de longitud para las vegas de Dúrcal y Nigüelas, y la Calle de las Heras, donde hay un mirador del Monumento Natural Falla de Nigüelas. La falla de Nigüelas es el punto en el que se ve claramente como los movimientos tectónicos del Cuaternario crearon la depresión de Padul. tiene un color amarillento, diferente al gris que forma el resto de la montaña.

Continuaremos hasta llegar al Museo del Aceite Almazara de las Laerillas; es el único molino aceitunero en España del siglo XV. Cuenta con dos prensas de más de 11m de largo que además, dispone aún de toda la maquinaria. Tiene dos molinos:

Molino de "sangre". De origen romano, movido por la fuerza de una bestia (mulo o asno) que con los ojos tapados, giraba en sentido contrario a las agujas del reloj. Es del tipo de solera horizontal que muele la aceituna con un rollo de piedra vertical montado sobre un eje (alfange), que gira a su vez sobre otro vertical

Molino hidráulico. El que ha llegado hasta nosotros, es de igual estructura al de sangre, pero con ejes de acero, para montar dos rollos verticales. Este monta solo un rollo y en lugar del otro hay una tolva. El ingenio hidráulico es de los de "cubo" o estanque exterior de agua que se hace salir con una presión regulable sobre las cucharas o álabes del rodezno de gran diámetro. La presión hace que gire la muela sobre la solera a no más de diez vueltas por minuto.

Dispone aún de toda la maquinaria y en estos momentos podría de nuevo empezar a trabajar.

Fue abandonada por la llegada de la electricidad y por construirse almazaras más modernas, pero de nuevo retomó su actividad durante unos años tras la guerra civil.
Que se haya conservado se debe a la voluntad de su última propietaria Doña María Zayas Osorio Calvache. Se restauró en el año 1.991 por iniciativa del Ayuntamiento, tras donarla la fundación Zayas, y, desde entonces es museo

Junto a este molino se haya la parroquia de Nigüelas pertenece al grupo de iglesias que se levantó en el Valle de Lecrín en los años 1550-60, poco antes de la rebelión de los moriscos, con unas mayores proporciones y elementos de cantería que las precedentes, al igual que la de Melegís, pinos del Valle, Padul, Saleres, etc. Destaca en ella su robusta torre, las armaduras y el retablo de mediados del S. XVIII que acoge algunas buenas esculturas como El San Juan Evangelista, quizás de Martín de Aranda y el San Juan Bautista de José de Risueño.

En la plaza de la iglesia se encuentra un aljibe y la fuente que mana por sus numerosos caños. Antiguo aljibe en uso hasta los años 70 del siglo XX.

Desde la plaza tomaremos la Calle Canalón y la Calle Cuesta del Río, que como su nombre indica nos conducirá hasta el Río Torrente que cruzaremos para volver sobre nuestros pasos hasta la localidad de Acequias.

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