Koordinaten 500

Hochgeladen 17. Juli 2014

Aufgezeichnet Juli 2014

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bei El Tranco, Andalucía (España)

13.07.14
Arrancamos del señero puente de los Agustines, puerta de entrada de la sierra de las Villas, lugar frecuentado otrora por las acémilas de los cosecheros minifundistas, serranos roturadores que ganaban filas de olivar al monte año a año, donde llevaban a morturar la fruta de la cosecha y ahora lugar frecuentado por turistas que como el que narra, se da una vuelta por el entorno mientras espera a los compañeros de ruta. El lugar representa el descanso estratégico para recuperarse de una ruta, bajo la sombra del entrañable “melmecino” y algo fresquito en el quiosco que bajo su amparo se construyó. Podemos repostar agua en su graciosa fuente, frente al quiosco. Una vez reclutada la escueta tropa nos vamos camino del Charco del ACEITE (por favor) por un tramo que, aunque asfaltado, es sumamente agradable de andar por la frescura de la ribera, el remanso del río y la posibilidad de avistar ánades o incluso alguna garza. La Veleta se alza altiva sobre nosotros, sus pies se hincan verticalmente en el agua. Un repecho y un ligero estruendo que aumenta conforme avanzamos nos anuncia que estamos llegando al lugar donde el rio se hace de nuevo río, lo que le quitaron al Grande en la presa para embutirlo bajo la tierra ahora emerge con rotundidad, a boca llena, sobre todo ahora que la riada la sueltan alegremente.
Inmediatamente se encuentra el área recreativa que le hicieron a este charco que ahora no es como era porque lo han tenido que remansar y acicalar para que los turistas disfrutemos del baño. Apetece recorrerlo sin gente, para descubrirlo en su belleza natural, su cueva, sus peñones, sus fuentecillas, incluso el murillo de contención está hecho con buen gusto pudiendo recorrerse caminando. Arriba, las mesas que hicieron junto a la Fuente de las Zarzas. Por allí sale un senderillo río arriba que pronto se bifurca, el que desciende podemos seguirlo opcionalmente y nos llevará al mirador que hicieron sobre uno de los peñones del Charco. Tengo la impresión que este era el Camino Viejo, más adelante, pasado el desvío del mirador hay un tramo muy sugerente, además por lo leído y escuchado, el camino iba pegado al río en casi todo su trayecto hasta pasado la Venta de la Victoriana que comenzaba a remontar. Otro aspecto que me hace pensar así es la existencia de la calera unos metros más adelante y que debía estar cerca del camino para el transporte de piedra caliza y posteriormente de la cal elaborada. Esta construcción aún la podemos ver en aceptable estado de conservación aunque en un entorno muy deteriorado.
Por encima de la calera va ahora el camino que queremos seguir, pues este nos puede llevar a la cerrada dificultosamente por los vertidos de las obras que aquí se realizaron. Así, volveremos sobre nuestro pasos y, en unos momentos, volveremos a ver la calera pero desde arriba. Pisamos el GR-247 que seguiremos hasta el poblado de Fuente Negra. Precisamente la primera casa de este poblado disperso, la encontraremos al subir un repecho que se inicia en un llanete de material de relleno con pinos, rozaremos la casa por la izquierda y bajaremos lo subido para retomar el nivel del río. Esta bajada es deliciosa al deambular por una cerrada en la que el río truena y, en época de lluvias, podremos contemplar la caída de la cascada del Hoyacillo enfrente por el paredón rocoso. El camino sortea unos grandes peñones rodados de las alturas para salir a una amplia planicie donde ya distinguiremos la casitas del núcleo principal del poblado de Fuente Negra. Poco recorrido tuvo la iniciativa de hacerla villa turística, a pesar del enclave privilegiado en el que se encuentra.
Apetece entretenerse en la zona mirando por los rincones, e incluso asomarse al mirador que hay junto a la casa grande o bajar al rio. Cuando terminemos subiremos por la carretera hasta un colladete en el que se bifurca el camino. Avanzaremos hacia delante por el carril de tierra dejando en este punto el GR que sube con el asfalto hasta la carretera. Descendemos de nuevo a nivel del río para recorrer un paraje que difícilmente olvidaremos, sea la época que sea, salvo que haya una crecida y todo esto se encuentre inundado, en cuyo caso mejor renunciamos. Tenemos por delante casi un kilómetro de carril para disfrutar de un tramo de choperas, juncales, bosque de ribera donde no es raro toparnos con algún jabalí. El lugar, conocido de antiguo como el Rayo, ahora recibe el nombre de Fuente Negra por la profusa fuente que encontraremos a la derecha de nuestro camino, con sus seis caños y con vestigios de lo que fue hace años una zona recreativa y de acampada libre, todo perdido y abandonado, una pena. Más adelante nos cruzaremos con la desembocadura del arroyo de los Masegosos, que tendremos que vadear porque baja con fuerza y abundante formando unos bonitos saltillos. Desde aquí otro buen tramo delicioso de andar, de ensueño en otoño hasta llegar al lugar donde el carril cruza el río para irse a la otra orilla y subir por el Canalón del Toro. Nosotros no cruzaremos ahora, lo haremos al regreso, así que será buen momento para sopesar y planificar su franqueo.
A la izquierda repararemos en un olivar cerrado con una puerta, pasaremos, teniendo en cuenta de cerrarla bien para que los animales no penetren en el recinto. Igual haremos con las dos puertas que más adelante nos esperan de las mismas características, estamos en el camino del Tranco y podemos pasar pero siendo respetuosos con los locales. Tras la tercera puerta encontraremos unas grandes matas de pitas y una construcción junto a ellas, es la señal de haber llegado a la emblemática Venta de la Victoriana que queda unos metros más arriba. Cuantas historias podrían contar estas ruinas, cuántas vidas de gentes que por aquí pasaron y tuvieron que hacer noche en un cabecero de farfolla, junto a la lumbre, solo porque el río iba muy crecido más abajo, cuantos secretos no revelarían estas cuatro humildes paredes, cuanta gente no alimento este horno medio derruido ahora, gancheros, aserradores, arrieros, los primeros trabajadores de la presa, recoveros y hasta los migueletes, de quienes he oído contar que quién más les temían eran los pollos de los cortijos, verlos aparecer y sabían que uno caía (por lo que eran debidamente espantados y alejados de la vivienda). La Victoriana, igual que Foro, hubo de mudarse arriba, a la carretera, cuando el Viejo Camino dejo de ser útil. Desde allí, desde el hundido barranco, asoma mágicamente el Quijarón dándonos las referencias de nuestro periplo. La Venta de Victoriana anuncia en sentido ascendente que pronto dejaremos el río y debemos comenzar a remontar para dirigirnos al auténtico Tranco de Monzoque. Aunque parece que el camino de nuevo se corta por una valla, debemos rodearla por el lado del rio, una vez al otro lado del olivar estaremos atentos a una piedra vertical a nuestra izquierda ya que por ahí se metía el viejo camino (hito).

Opcionalmente podemos seguir el que más fácilmente nos lleva, para visitar un poco más adelante (no sin tener que reptar y trotar por culpa de árboles caídos en medio del camino) la llamada cerrada de la escalera, nombre adquirido ya en la época de la construcción de la presa por una escalinata de hormigón que construyeron para salvar una roca y poder pasar al otro lado en busca del vado que sube a las “cañaillas”, su antigua denominación era el Charco de la “Ahogá”, de cuando no había presa parece que una riada trajo hasta aquí el cuerpo de una muchacha. Un sereno y apacible rincón que invita al descanso. Como he dicho, salvando la roca, encontraremos un vado para cruzar al otro lado, pero esta no la ruta que llevamos, así que si nos hemos atrevido a llegar hasta aquí regresaremos hasta donde se separa el viejo camino y comienza a ganar altura (hito en el camino).

Al comienzo hay que ir muy pendiente para embocarlo adecuadamente, después, conforme gana altura se irá marcando más nítidamente mediante los refuerzos de piedra seca que ellos le hacían. Así, nos va subiendo, zigzagueando, salvando la cerrada del charco de la “ahogá” primero, y la ladera casi vertical que cae desde la carretera donde están los cortijos que hicieron cuando la presa. El viejo camino nos lleva a un lugar donde hay una puerta que debemos salvar como las anteriores y otra más allá, no olvidando de cerrarlas, para toparnos súbitamente con un gran peñón que nos hace dudar del paso, tendremos que rodearlo por abajo y súbitamente aparecen las ruinas de la antigua Venta de Foro, justo debajo de la que hicieron después en el camino nuevo, la carretera. Bancales, paratas, frutales, nos delatan que aquello tuvo otra vida, el camino pasa por arriba, entre la casa y un paredón que queda a la izquierda, sale a otros bancales y se dirige a una pedrera, arriba de esta, junto a la carretera se encuentra la fuente de Foro. Un poco lioso se presenta aquí el camino tras cruzar la pedrera, ya que se ve cortado por la vegetación la cual debemos salvar para conectar más arriba de nuevo con este, una nueva construcción se presenta al frente debiendo salvarla por la izquierda, probablemente aquí es donde nuestro camino viejo deja de ser desdibujado por la ladera artificial de materiales de relleno comidos a la montaña, el camino que seguimos se eleva bruscamente para sacarnos rápidamente a la carretera unos cien metros antes del túnel. El Viejo Camino probablemente seguiría en la misma cota de nivel, pasando bajo el túnel y teniendo el paso malo, el tranco que lo hizo famoso donde el rebosadero del pantano rompe la raspa calcárea que baja del Quijarón buscando el río, aquí es donde debió estar esa esquina maldita donde no se veía a quién venia del otro lado, donde quien por aquí discurría se encontraba a esas 100 varas de altura, (ochenta y cinco metros aproximadamente) que unidos al estruendo que por aquí en ocasiones debía generar el río hizo preocupante el traslado de vertiente, de ahí la leyenda se hizo sola.

Aunque no es objeto de la ruta, por el poblado y la presa podemos entretenernos lo que deseemos, el lugar lo merece, tal vez la cotidianeidad atenúa lo impresionante del lugar, con solo alzar la vista por los derroteros próximos podemos comprobarlo.

Cruzamos la presa cambiando de vertiente, a un lado el gran vaso que este muro contiene, al otro el gran barranco que nos espera, abajo la central eléctrica, responsable del túnel que durante cinco kilómetros secuestra nuestro río.

En el semáforo, giramos a la derecha para tomar el camino al principio común para bajar a la Central y para ir al barranco de las “cañaillas”. Un paseo en descenso en este tramo asfaltado, con bancos de piedra que invitan a sentarse y contemplar esta maravilla. Conforme descendemos vamos encontrando ya algunos vestigios de la construcción que aquí tuvo lugar, covachas, un túnel de aireación, hasta que llegamos a un cruce donde el asfalto se dirige a la derecha, en dirección contraria a la nuestra, por tanto tomaremos el carril de tierra y desecharemos a la derecha un desvío que baja al río, justo a donde dijimos anteriormente que se encontraba el vado junto al charco de la ahogá. Continuamos en suave subida hasta que encontremos una curva pronunciada a izquierda limitada lateralmente por una trinchera comida a la ladera, justo antes de cruzar la trinchera, por la derecha, debemos abandonar el carril, estando atentos a un hito bastante visible que nos indicará que debemos ascender entre los romeros para encontrar el sendero bueno unos metros por arriba de dicho hito (hay que subir un poco la ladera desde el hito para encontrar la senda). Bregando con los romeros avanzaremos hasta que el sendero comienza a descender decididamente encontrando súbitamente una escalera de hormigón que nos descenderá a un nivel inferior, más adelante, en dirección al barranco, otra más corta que nos ayudará a introducirnos en el mismo. Toda esta arquitectura se encuentra aquí porque el barranco de las “cañaillas” fue elegido para hacer un socavón (de los cuatro que creo hicieron) para la construcción del gran túnel. Al llegar al lecho del barranco, encontraremos una plataforma de hormigón con elementos sueltos por lo que debemos extremar la precaución en dar un mal paso. La plataforma la rodearemos por la derecha y nada más pasarla buscaremos el cauce del arroyo de las cañaillas que cruzaremos para encontrar al otro lado la senda bien marcada, esta seguirá descendiéndonos por la lado izquierdo del arroyo hasta un lugar donde encontramos auténticas evidencias del trabajo que allí se hizo, charcas, muros, plataformas, y la boca del socavón por donde entraban y salían para la construcción del túnel. El río queda debajo y nosotros nos encontramos sobre una escombrera prensada que forma una amplia plataforma por la que avanzaremos siguiendo el cauce del Grande. Al acabar la plataforma, el sendero se mete en la ladera que cae al rio y sin perdida lo acompaña durante un buen tramo de monte hasta que sale a un olivar, lo atravesaremos completamente en la misma dirección que llevábamos y encontraremos el carril que sube o baja del Canalón del Toro. Solo cien metros más adelante encontraremos el vado del que hablábamos más arriba y que debemos cruzar necesariamente. Una vez en la otra orilla continuaremos el camino que hicimos anteriormente pero en sentido contrario que nos devolverá al puente de los Agustines.

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Fluss

ROYO MASEGOSOS

13-JUL-14 9:18:40
Tür

PTA2

13-JUL-14 10:41:00
Ruine

CJO FORO

13-JUL-14 10:47:26 RUINAS
Straßenkreuzung

SALIDA A CARRETERA

13-JUL-14 11:02:39
Waypoint

PRESA TRANCO

13-JUL-14 11:41:40
Straßenkreuzung

PISTAXSENDA

13-JUL-14 12:00:38
Waypoint

OLIVAR

13-JUL-14 12:31:25
Waypoint

INICIO-FIN

13-JUL-14 8:37:12
Waypoint

SENDA

13-JUL-14 10:21:49
See

CHARCO AHOGA

13-JUL-14 10:01:10
Wasserstelle

FUENTE NEGRA

13-JUL-14 9:12:55
Straßenkreuzung

DESVIO

13-JUL-14 9:44:04
Waypoint

PEDRERA

13-JUL-14 10:51:27
Tür

PTA3

13-JUL-14 9:29:20
Tür

PTA4

13-JUL-14 9:26:50
Tür

PTA5

13-JUL-14 10:36:49
Brücke

VADO

13-JUL-14 9:25:42
Ruine

VENTA VICTORIANA

13-JUL-14 9:41:40
Waypoint

WpCTRL

13-JUL-14 10:16:47

2 Kommentare

  • lolailo_18 08.01.2019

    Ich bin diesem Trail gefolgt  verifiziert  Mehr anzeigen

    Hicimos parte de esta ruta en enero de 2018. Salimos de la presa de El Tranco, la bajada desde la carretera hasta encontrar el carril es bastante difícil, el camino no existe, está lleno de árboles caídos que tienes que ir saltando o pasando por debajo de los troncos. Es divertido para el que le guste la emoción pero no es apta pàra personas que quieran caminar sin complicaciones. Una vez bajado a la altura del río el camino es precioso, agradable y sencillo, el camino desde ahí hasta el puente que marca el track como inicio y fin del recorrido es precioso y muy recomendable, intentamos cruzar el río por el vado para hacer la vuelta por la otra orilla pero sin botas de agua es imposible por lo que a la altura del vado subimos en línea recta a la carretera y volvimos por la carretera a la presa del pantano. La subida a la carretera desde el vado es bastante exigente.

  • Foto von galenomam

    galenomam 09.01.2019

    Hola lolailo_18.
    Llevas toda la razón, el tramo del camino viejo del Tranco desde la venta de la Victoriana hasta el Tranco está bastante perdido, el monte lo ha engullido prácticamente, pero con paciencia y un poco de intuición aún es reconocible, claro que te aseguro que en el sentido inverso al que hicisteis, es más reconocible, bajando es mucho más difícil.
    El vado de Fuente Negra tiene siempre agua, por lo que no hay más remedio que descalzarse para cruzar.
    En fin te sugiero que si vuelves a hacerla, lo intentes en el sentido que esta trazada, aunque hay pequeños algunos tramos difíciles de seguir, es más llevadera subiendo al Tranco desde el puente de los Agustines o el charco del aceite, aunque teniendo en cuenta los tramos dificultosos no es una ruta de "senderismo familiar" a pesar de la corta distancia y desnivel acumulado.

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